El hombre tiene esa mala costumbre de intentar dominar a los que supone un escalón por debajo de su nivel intelectual-económico-social. Por supuesto que no la mayoría (me imagino usted lector diciendo ¡yo no!), afortunadamente, pero esa minoría es justamente la que determina el movimiento y el sentido de giro del planeta.
Ningún movimiento o doctrina influyó más en el destino de los hombres y las civilizaciones que la religión (o con el nombre que la llamasen antiguamente al hecho de creer en algo que no es tangible), y lamentablemente también ningún movimiento o doctrina sirvió más a los intereses de unos pocos y al sufrimiento, humillación y desamparo de tantos como la religión lo hizo.
Miles de guerras se justificaron en nombre de algún Dios y muchos cientos de miles más murieron sin siquiera saber porque peleaban.
Los Cruzados portaban la cruz como estandarte apoyados y financiados por la iglesia romana haciendo campañas de dominio, conquista y exterminio y "evangelización" por toda Europa y parte de Asia.
La iglesia durante muchísimos años cobraba dinero por una salvación. Si, así como leyó: si usted quería salvarse del purgatorio tenía que pagarle al Papa una cantidad de dinero determinada y le otorgaban un certificado escrito de salvación, o dicho de otra forma, un pasaporte al cielo.
Por supuesto que era voluntario, pero ¿quien quería irse al infierno por no pagar algunas monedas a cambio?.
Martín Lutero lucho denodadamente contra ese tipo de dominación e injusticia religiosa al punto de enfrentarse a la misma iglesia romana con el poder económico y militar que esta ostentaba.
Es bien sabido por todos que durante gran parte de la edad media recorrían Europa los "sicarios papales" que literalmente quemaba vivo al que osase criticar, pensar u obrar en forma diferente a lo que la iglesia exigía, eso si, sin antes darle la oportunidad de confesarse aplicándole los más horribles tormentos. Esta inquisición forma parte de la mas negra historia religiosa cristiana y aun hoy no hay ningún aviso de arrepentimiento por parte de Roma de lo que hicieron sus antecesores.
Pero no se puede decir que todos los religiosos pensaban de la misma forma. Roma tenía muchos enemigos, y no solo militares, sino enemigos de razón que sabían de las atrocidades que esta cometía pero predicaban el cristinianismo como Dios y Jesús lo dispusieron, es decir con amor, compasión y entrega, y no masacrando al que no sentía empatía con Roma.
Gracias a estos pocos pero gigantes hombres es que la prédica de Jesús pudo conservarse y expandirse y hacerse popular. Gracias a hombres como Lutero, que tradujo la Biblia del latín (único idioma autorizado por la iglesia para este libro) al alemán y a otros que se atrevieron a enfrentar a ese poder tenebroso traduciendo a otros idiomas fue que se expandió y el mensaje de Jesús a los apóstoles pudo llegar limpio de la influencia de Roma.
Yo soy cristiano, creo en los evangelios y en la obra de Jesús nuestro señor y en la obra de miles de sacerdotes, padres, religiosos cristianos que con verdadero amor difunden los actos del Rey de Reyes, pero también soy un ser que razona, estudia, y puede sacar sus propias conclusiones sobre lo que la historia muestra y la iglesia no puede ocultar, como quisiera.
Pareciera en ocasiones que la iglesia se basa más en el oscurantismo, por el manto de misterio que rodea todas sus acciones, que por su esfuerzo por iluminarnos.
Todos conocemos las decenas de casos de religiosos, desde sacerdotes a los grados más altos, que fueron encontrados en casos de corrupción tanto económicos como sexuales en todas partes del mundo. Y lamentablemente todos sabemos como la iglesia romana oculta y protege a los delincuentes con sotana que utilizaron la Fe como instrumento de su codicia y de sus instintos más animales.
Es por todo esto que mi Fe está reñida con la de Roma, pero no con la de Nuestro Señor Jesús, que debe estar llorando lágrimas de sangre, al igual que varias imágenes ya lo han hecho y que la iglesia tiene miedo de interpretarlas como un mensaje hacia si misma, y no hacia los fieles del mundo.
Pido disculpas a quienes se sientan ofendidos, pero sepan que razonar y creer no son antónimos, como la iglesia quiere hacerles creer, y Jesús nunca predicó la ignorancia, sino la sabiduría, así que practiquémosla!.
1 comentario:
Estoy de acuerdo. Yo soy cristiano también y no se puede comparar la aparente bondad que uno ve en el Papa (aun si fuera cierta) como una señal de confianza hacia toda la iglesia. eso sería engañarnos a nosotros mismos.
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